La grabación de Loveless: de la virtud de Shields hacia la sordera

Un álbum genial, pero a un alto coste.

Publicado el: 22/05/2024

El nombre Kevin Shields va irremediablemente al lado de My Bloody Valentine, y este al lado de Loveless. Este, el segundo álbum de la banda, no solo representó un hito sonoro, sino que también estuvo marcado por un tortuoso proceso de grabación que casi llevó a la ruina a su sello discográfico, Creation Records.

De Dublín a la vanguardia del shoegaze

Kevin Shields nació en Nueva York en 1963, pero a los diez años se trasladó con su familia a Dublín. A mediados de los 80, junto con el batería Colm Ó Cíosóig formaron My Bloody Valentine, y tras varios cambios de alineación y experimentación sonora, encontraron su sonido distintivo con la llegada de la guitarrista y vocalista Bilinda Butcher. Su primer álbum, Isn’t Anything, bien recibido, no anticipaba el cambio sísmico de Loveless. Su visión antes de Loveless era clara y ambiciosa: crear una experiencia sonora que transcendiera.

Del perfeccionismo a la (casi) ruina

Las sesiones de grabación de Loveless fueron un proceso agotador y complicado que duró más de dos años, desde febrero de 1989 hasta septiembre de 1991. Kevin Shields, conocido por su perfeccionismo y visión única, lideró estas sesiones con un control casi absoluto sobre cada detalle. La banda pasó por 19 estudios diferentes y contrató a múltiples ingenieros de sonido, muchos de los cuales abandonaron el proyecto debido a la intensa presión y las expectativas de Shields.

El proceso comenzó en los estudios Blackwing en Londres, donde la banda esperaba desarrollar un nuevo sonido orientado más hacia el trabajo de estudio. Sin embargo, los meses iniciales resultaron ser poco productivos, y la banda se trasladó a los estudios The Elephant and Wapping, donde nuevamente, los avances fueron mínimos. Nick Robbins, el ingeniero de los estudios The Elephant, rápidamente fue sustituido por Harold Burgon, cuya mayor contribución fue enseñar a la banda a utilizar los equipos del estudio. La lista de estudios e ingenieros siguió creciendo.

Sentimientos y desafíos durante las grabaciones

Los sentimientos de los involucrados durante las sesiones de grabación eran una mezcla de frustración, desesperación y, a veces, desesperanza. Shields era inflexible en su búsqueda de la perfección, lo que significaba que las grabaciones a menudo se prolongaban mucho más de lo esperado. Anjali Dutt, quien reemplazó a Alan Moulder temporalmente, describió el ambiente de trabajo como agotador. Shields y Bilinda Butcher, la vocalista, grababan las partes vocales detrás de cortinas, comunicándose con los ingenieros solo cuando consideraban que una toma era adecuada. Esto implicaba largas horas de trabajo nocturno, hay que imaginarse la tensión y el estrés.

Bilinda Butcher participó en la grabación de las piezas vocales y en varias de las piezas de guitarra, pero su integración fue tardía. Shields y Butcher escribían las letras en sesiones nocturnas de ocho a diez horas, antes de comenzar a grabar. El proceso era tan demandante que ambos llegaron a padecer tinnitus, lo que forzó a aplazar las grabaciones en varias ocasiones. Butcher recordaba que, a menudo, se le despertaba en las primeras horas de la mañana para grabar, lo que contribuía a un estilo vocal «soñador y sensual» que se volvió característico del álbum.

El impacto en Creation Records

La relación entre My Bloody Valentine y Creation Records se deterioró durante el prolongado proceso de grabación. El costo del álbum se disparó a 250,000 libras esterlinas, casi llevando a la ruina al sello discográfico. Dick Green, subdirector de Creation, sufrió una crisis nerviosa debido a la presión y la incertidumbre sobre la finalización del álbum (dicen que con 29 años se volvió automáticamente canoso por estrés). Shields, sin embargo, minimizaba las estimaciones de los costos, afirmando que gran parte del dinero gastado era para la subsistencia durante los tres años de grabación, y que el álbum en sí solo costó «unos cuantos miles».

Alan McGee, dueño de Creation Records, se mantenía optimista respecto al resultado del álbum, aunque su paciencia se agotaba. La incapacidad de Creation para pagar las facturas del estudio llevó a situaciones tensas, como cuando los estudios Britannia Row retuvieron el equipamiento de la banda hasta que Shields personalmente consiguió el dinero para recuperarlo.

Los ingenieros y el perfeccionismo de Shields

La rotación de ingenieros fue constante. Alan Moulder fue uno de los pocos ingenieros que logró ganar la confianza de Shields, trabajando en la mezcla de temas cruciales como «Soon». Sin embargo,

Innovaciones sonoras: más allá de las guitarras y efectos

Loveless es conocido por su innovador uso de guitarras y técnicas de grabación. Shields desarrolló una técnica llamada «glide guitar», que implicaba el uso intensivo del brazo de trémolo para crear un efecto flotante y ondulante en el sonido de la guitarra. Esta técnica, combinada con el uso de reverberaciones inversas y loops de batería sampleados, dio lugar a un sonido que era tanto etéreo como abrasivo.

incluso Moulder se sorprendió por la falta de avances significativos durante su ausencia. Otros ingenieros, como Dick Meany, se enfrentaron a desafíos técnicos cuando una computadora desincronizó todo el álbum durante la mezcla final. Más madera, Shields tuvo que reconstruir el álbum de memoria.

El proceso de grabación también involucró la utilización extensiva de técnicas innovadoras y herramientas de estudio. Shields usó un amplificador con una preamplificación con ecualizador gráfico para crear efectos similares a un pedal wah-wah en «I Only Said». Las baterías, en su mayoría, fueron sampleadas debido a los problemas físicos y personales de Colm Ó Cíosóig.

El álbum también hizo un uso extensivo de capas de sonido, con voces a menudo enterradas en la mezcla, creando una textura densa y envolvente. Las contribuciones vocales de Butcher, grabadas en sesiones nocturnas, añadieron una calidad onírica y sensual que complementaba perfectamente las complejas estructuras sonoras.

Gran álbum, sordera y salud mental

Al menos el lanzamiento de Loveless en 1991 fue recibido con aclamación por la crítica, pero no tuvo un éxito comercial inmediato. Si si, con el tiempo ha sido reconocido como uno de los más importantes de la década de 1990, pero ese poner contra las cuerdas a discográfica, ingenieros y músicos afectó definitivamente. A menudo el arte cobra su precio, no solo en dinero, sino en sordera y salud mental.

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