La Odisea (casi) olvidada de Orellana por el Amazonas

rio amazonas por satelite

En 1542, un puñado de hombres liderados por el explorador español Francisco de Orellana realizó una de las más extraordinarias y peligrosas aventuras de la historia: el primer descenso completo del río Amazonas. Esta travesía épica, que partió de la región andina de Quito y concluyó en el océano Atlántico representó un hito en la exploración del Nuevo Mundo. El viaje de Orellana reveló al mundo europeo el auténtico gigante que es el rio Amazonas. Algo único.

Quién fue Orellana

Francisco de Orellana nació en Trujillo, Extremadura, en 1511, en una familia de hidalgos. Desde joven, mostró un espíritu aventurero y combativo, lo que le llevó a cruzar el Atlántico en busca de fortuna en el Nuevo Mundo. Orellana se unió a las expediciones de su primo lejano, Francisco Pizarro, y participó activamente en la conquista del Imperio Inca, donde demostró su valentía y capacidad militar. Su relación con los Pizarro, especialmente con Gonzalo, fue determinante en su carrera. Gonzalo Pizarro, gobernador de Quito y hermano del famoso conquistador Francisco Pizarro, fue quien le encomendó la misión de explorar el oriente en busca del mítico País de la Canela.

Gonzalo Pizarro, conocido por su ambición y liderazgo, había liderado varias campañas exitosas en el Perú antes de embarcarse en la expedición amazónica. Su carácter fuerte y decidido influyó en la formación de Orellana como líder. Sin embargo, la relación entre ambos se tornó conflictiva durante la travesía, marcada por la escasez de recursos y las decisiones difíciles que tuvieron que tomar. Orellana, conocido por su diplomacia y habilidades lingüísticas, se ganó el respeto de los nativos y de sus propios hombres, lo que le permitió tomar el mando de la expedición en los momentos más críticos.

Cronología de la expedición

La expedición liderada por Francisco de Orellana, con el objetivo inicial de encontrar el mítico país de la canela, tomó un giro inesperado cuando Orellana decidió no regresar al campamento principal, dirigido por Gonzalo Pizarro. En su lugar, Orellana y sus hombres emprendieron un viaje hacia el sureste, adentrándose en un río desconocido que finalmente resultaría ser el Amazonas.

La partida de Orellana tuvo lugar el 26 de diciembre de 1541, según datos de Oviedo y Valdés Fernández. Este inicio marca el comienzo de una odisea que duró ocho meses. Fray Gaspar de Carvajal, en su relato, que constituye una pieza de valor incalculable para conocer la expedición, señala que desde el primer día enfrentaron dificultades extremas. La selva densa, el clima impredecible y la falta de alimentos pusieron a prueba la resistencia y determinación de los expedicionarios.

  • El 1 de enero de 1542, la expedición continuaba navegando río abajo, enfrentándose a las duras condiciones de la selva amazónica. En este punto, Carvajal menciona que el grupo ya se había alejado considerablemente del campamento principal. La selva y sus peligros, incluidos los enfrentamientos con los indígenas, hacían cada día una lucha por la supervivencia.
  • El 8 de enero, la expedición tuvo su primer encuentro significativo con una comunidad indígena. Carvajal relata cómo comenzaron a escuchar tambores, lo que indicaba la cercanía de una aldea. Este encuentro inicial resultó en intercambios de bienes y conocimientos. Los indígenas les proporcionaron alimentos y les hablaron de otras tribus y territorios, incluyendo el mítico reino de las Amazonas. «Nos dijeron que más abajo, en el río grande, habitaban mujeres guerreras que gobernaban estas tierras«, anotó Carvajal en su diario.
  • El 1 de febrero, la expedición tuvo que detenerse para construir un nuevo barco, ya que el bergantín inicial no era suficiente para las necesidades del grupo. Durante este tiempo, Carvajal describe cómo trabajaban día y noche bajo la amenaza constante de ataques indígenas. A pesar de estas dificultades, la construcción se completó en tiempo récord, permitiéndoles continuar su viaje.
  • El 12 de febrero, la expedición llegó a un punto donde confluyen tres ríos, lo que marcó un momento significativo en su viaje. Carvajal describe la dificultad y el peligro de navegar estas aguas, especialmente debido a las corrientes y los remolinos. Aquí, la corriente se volvió más rápida y peligrosa, dificultando la navegación. Más madera.
  • El 19 de febrero, la expedición llegó a las tierras gobernadas por el líder indígena Aparia. Este encuentro fue importante porque les proporcionó información valiosa sobre la región y les advirtió sobre las Amazonas.
  • El 26 de febrero, los expedicionarios fueron obsequiados con grandes tortugas por los indígenas, un evento que Carvajal documenta como una muestra de hospitalidad y un alivio para el hambre que sufrían. Esto subió la moral.
  • El 1 de marzo, la expedición comenzó la Cuaresma y decidió construir un segundo bergantín para facilitar su navegación. El trabajo de construcción fue arduo y tomó varias semanas. Los hombres fabricaron clavos y otros componentes esenciales, utilizando los pocos recursos disponibles en la selva.
  • El 6 de abril, la construcción del segundo bergantín se completó alrededor del final de la Cuaresma. Carvajal menciona que este período fue de intensa labor y privaciones, pero finalmente permitió a la expedición seguir adelante.
  • El 24 de abril, la expedición dejó el territorio de Aparia y continuó su viaje río abajo. Este movimiento marcó una nueva fase en su exploración del Amazonas.
  • El 12 de mayo, la expedición entró en las tierras de los Machiparo y Omagua, donde encontraron poblaciones densamente habitadas. Carvajal describe la riqueza cultural y la organización de estos pueblos, así como las grandes concentraciones de personas. Este tipo de interacciones fueron de un valor extraordinario y gracias a ellas se pudo documentar los pobladores de las tierras cercanas al Amazonas.
  • El 20 de mayo, pasaron por un gran pueblo indígena que se extendía por más de dos leguas. Carvajal destaca la magnitud de esta población y su impacto en los expedicionarios. La vista de una comunidad tan extensa y organizada fue impresionante para los exploradores, quienes no habían anticipado tal nivel de desarrollo.
  • El 2 de junio, llegaron a la confluencia con el río Negro, notable por su agua oscura que no se mezclaba fácilmente con la del Amazonas. Hay que imaginarse la impresión que causó en los exploradores, vista incluso hoy puede impresionar. A partir de aquí el avance fue mucho más rápido, pero también con mayor peligro.
  • El 10 de junio la expedición llegó a otro gran río, posiblemente el río Madeira. Carvajal describe este río como aún más grande y caudaloso que el Amazonas.
  • El 15 de junio, navegaron por la provincia de las Picotas, caracterizada por palos altos con cabezas humanas. Este tramo fue particularmente peligroso debido a la hostilidad de los indígenas, la tensión y el miedo en la expedición crecía.
  • El 24 de junio, la expedición entró en el territorio de las Amazonas, donde se produjeron varios enfrentamientos. Carvajal relata las batallas con estas mujeres guerreras, quienes, según la leyenda, defendían ferozmente su territorio. «Nos atacaron con gran ferocidad, pero logramos repelerlas con nuestras armas de fuego», escribió. Este encuentro, aunque debatido, es uno de los episodios más fascinantes y controvertidos del viaje.
  • El 26 de agosto, finalmente, la expedición llegó a la desembocadura del Amazonas y entró en el Atlántico. Este logro marcó el fin de su viaje a través del río más grande del mundo. Carvajal concluye su relato con una reflexión sobre la magnitud de su hazaña: «Hemos recorrido más de mil ochocientas leguas, enfrentando peligros innumerables. Dios nos ha guiado hasta aquí, y es su voluntad la que nos ha permitido sobrevivir».
  • El 9 de septiembre, el primer bergantín llegó a la Isla de Cubagua, en la costa de Venezuela. Este lugar fue un punto de descanso y reabastecimiento crucial para los agotados miembros de la expedición.
  • El 11 de septiembre llegó el segundo bergantín.

La segunda expedición al Amazonas: sus últimos días

Después de su regreso a España en 1543, Francisco de Orellana fue acusado de traición por haber abandonado a Gonzalo Pizarro y emprender la travesía por el río Amazonas sin su autorización. Sin embargo, logró defenderse ante el Consejo de Indias y fue absuelto de todos los cargos. Sus hazañas, a pesar de las controversias, le habían ganado cierta fama y reconocimiento entre sus contemporáneos.

Ahí fue cuando Orellana organizó una segunda expedición en 1545. Esta vez, su objetivo era explorar el río desde su desembocadura en el Atlántico hasta su nacimiento, al revés de como lo había hecho. Y ahí es donde encontró su muerte a la temprana, para hoy, edad de 35 años. Esa segunda expedición fue desastrosa, mala logística, tripulación desmotivada, poco aprovisionamiento, conflictos con las tribus…

El misterio de una muerte temprana

Su muerte, que sí se sabe que tuvo lugar en noviembre de 1546, es un misterio que ha dado lugar a varias hipótesis debido a la falta de documentación y a que la selva no muchas veces ofrece lugar al protocolo, como es lógico. Estas son algunas de las teorías:

Enfermedad Tropical: una de las hipótesis más aceptadas es que Orellana murió debido a una enfermedad tropical, como la malaria, la disentería o alguna otra enfermedad infecciosa prevalente en la región amazónica. Las duras condiciones del viaje, la falta de alimentos y medicamentos adecuados, y la constante exposición a mosquitos también habrían hecho su parte.

Ataque Indígena: otra teoría sugiere que Orellana pudo haber sido víctima de un ataque por parte de tribus indígenas hostiles. Durante sus expediciones, tanto Orellana como sus hombres tuvieron varios encuentros violentos con diferentes grupos indígenas. La selva amazónica estaba habitada por numerosas tribus, muchas de las cuales veían a los europeos como invasores y una amenaza para su territorio y modo de vida. Aunque no hay evidencia concreta de que Orellana muriera en un enfrentamiento directo, la posibilidad de un ataque no puede descartarse.

Deserción y asesinato: por especular… también se especula que podría haber sido víctima de una traición por parte de su propia tripulación. La expedición de 1545 estuvo marcada por descontentos y dificultades internas. La desesperación por la falta de alimentos y recursos podría haber llevado a algunos de sus hombres a rebelarse y asesinarlo.

Muerte por inanición: la falta de comida y agua potable, combinada con el esfuerzo físico constante, pudo haber llevado a una debilitación extrema de Orellana y sus hombres. La inanición, agravada por enfermedades, podría haber sido la causa final de su muerte.

Dónde ocurrió

La ubicación exacta de su muerte sigue siendo desconocida y sujeta a debate. Algunas teorías sugieren que murió cerca de la desembocadura del río Amazonas, posiblemente en algún lugar en la costa atlántica del actual Brasil. Otras teorías ubican su muerte más adentro de la selva, a lo largo de algún afluente del Amazonas, como el río Negro o el río Madeira. La vasta extensión y el terreno inaccesible de la Amazonia hacen que la identificación precisa del lugar sea extremadamente difícil.

No se conoce la tumba de Orellana. Las duras condiciones de la selva y la urgencia de la situación podrían haber obligado a sus hombres a darle un entierro improvisado y rápido. También es posible que su cuerpo haya sido dejado en la selva debido a la imposibilidad de llevar a cabo un entierro adecuado. Todo son especulaciones, precisamente porque de sus últimos días no existe mucha documentación y no hay un relato de primera mano (como el de Carvajal en la primera expedición) que lo narre.

Una invitación al relato directo de la aventura: La relación de Fr. Gaspar de Carvajal

Durante todo el texto hemos hablado del relato de Carvajal, fuente inestimable de la aventura de Orellana. Una vez aquí, recomendamos al lector disfrutar de la narración directa, que pueden encontrar en diversas fuentes como esta. Es una oportunidad única de adentrarse no solo en esta expedición, sino en cómo se narraban este tipo de aventuras de primera mano en la época.

El nombre que le dio Orellana al río más grande del mundo

El propio nombre del río viene directamente de esta expedición: Orellana bautizó el río como «Amazonas» tras los enfrentamientos con las guerreras que Carvajal describió en su crónica, en un guiño directo a las Amazonas de la mitología griega. Es una curiosidad poco conocida que el nombre por el que hoy conocemos el río más caudaloso del planeta no viene de ninguna lengua indígena, sino de una comparación literaria que un cronista español hizo casi por instinto, en mitad de una batalla, con un mito que había leído en la Grecia clásica.