Comer hasta reventar y vomitar en Roma: ¿mito o realidad?

bodegón banquete romano

El imaginario popular sobre la antigua Roma está lleno de imágenes de excesos y extravagancias, desde bacanales desenfrenadas hasta festines interminables, una de las más arraigadas es la creencia de que los romanos vomitaban deliberadamente durante los banquetes para poder seguir comiendo. Esta idea, tan fascinante como perturbadora, plantea una serie de preguntas: ¿realmente se provocaban el vómito los romanos para seguir comiendo? ¿existían lugares específicos para esta práctica?

Hábitos de comida en Roma

Los ciudadanos comunes consumían principalmente cereales, legumbres, verduras, y en menor medida, carne y pescado. Los más pudientes, en cambio, se permitían banquetes opulentos con una variedad impresionante de platos exóticos. En los banquetes, conocidos como convivia, la comida y la bebida se servían en abundancia, eran una oportunidad para saciar el hambre y exhibir riqueza y poder. El banquete típico incluía varios platos: gustatio (entrantes), prima mensa (plato principal), y secunda mensa (postre). Se acompañaban de abundante vino, a menudo mezclado con agua y especias. Esto duraba horas con actuaciones musicales. Comer en exceso en estos eventos podía ser visto como un signo de estatus y demostraba la capacidad de los anfitriones para proporcionar tales festines. Sin embargo, la idea de que los romanos vomitaban para continuar comiendo surge como una interpretación exagerada de estas prácticas.

¿Existía la costumbre de vomitar?

El mito de que los romanos vomitaban para seguir comiendo probablemente tiene sus raíces en ciertas anécdotas históricas y literarias que describen los excesos de algunos emperadores y personajes de la élite romana. La idea se popularizó a través de escritos como los de Séneca, quien en su obra Epístolas Morales a Lucilio critica la decadencia moral de su tiempo diciendo: «comen para vomitar y vomitan para seguir comiendo». Sin embargo, esta afirmación no debe tomarse como una descripción literal de una práctica generalizada, sino más bien como una crítica moral a la gula y el exceso.

El vómito inducido era conocido en la antigüedad como un tratamiento médico para aliviar los excesos alimenticios, pero no existen evidencias concluyentes que sugieran que fuera una práctica común en los banquetes. Los relatos de autores como Suetonio y Dión Casio sobre emperadores como Claudio y Vitelio, quienes supuestamente se provocaban el vómito para continuar comiendo, deben entenderse en el contexto de críticas literarias y morales más que como descripciones de costumbres sociales extendidas. Así que, mal que nos pese, no podemos afirmar que esto fuera 100% cierto. De todos modos, la leyenda seguirá porque tampoco nadie puede afirmar que este tipo de prácticas no sucedieran.

Qué eran los vomitorium realmente?

El término vomitorium es una de las fuentes de confusión más comunes cuando se habla de la relación de los romanos con el vómito. En la arquitectura romana, un vomitorium no tenía nada que ver con el acto de vomitar, eran las entradas de los teatros, anfiteatros y estadios. Los vomitoria eran una solución arquitectónica ingeniosa que permitía a miles de personas acceder y evacuar un lugar de forma rápida y eficiente. En el Coliseo de Roma, por ejemplo, había 76 vomitoria que permitían evacuar a aproximadamente 50,000 personas en unos 15 minutos.

La confusión respecto al término probablemente se originó debido a la raíz etimológica de la palabra. Derivada del latín vomitāre (vomitar), el término se refería metafóricamente al «arrojar» o «expulsar» grandes multitudes, similar a la forma en que una persona vomita el contenido de su estómago.

Cómo el mito cruzó al inglés

La confusión no es solo moderna. Autores y viajeros de los siglos XVIII y XIX, ya lejos del latín cotidiano, leyeron descripciones de «vomitoria» en tratados de arquitectura romana y, sin más contexto, asumieron que se trataba de salas dedicadas al vómito ritual. Esa lectura errónea se instaló en el imaginario anglosajón con tanta fuerza que «vomitorium», en inglés coloquial, sigue usándose hoy como sinónimo jocoso de sitio donde se come hasta la náusea, un malentendido arquitectónico que ya lleva más de dos siglos de vida propia.