Alexander Selkirk: el náufrago real que inspiró Robinson Crusoe

El personaje de Daniel Dafoe tenía sus raíces en un suceso muy real.
naufragio turner

Publicado el: 18/05/2024

La historia de Alexander Selkirk, nacido Alexander Selcraig en 1676 en Lower Largo, Escocia, es una mezcla fascinante de supervivencia, aventura y adaptación. Su increíble experiencia de ser abandonado en una isla desierta y vivir allí durante más de cuatro años inspiró a Daniel Defoe a escribir «Robinson Crusoe», una de las novelas más emblemáticas de la literatura de aventuras.

La odisea de Alexander Selkirk

En octubre de 1704, Alexander Selkirk se encontraba a bordo del barco corsario Cinque Ports, parte de una expedición comandada por el célebre explorador William Dampier. Durante una escala en el archipiélago de Juan Fernández, cerca de la costa de Chile, Selkirk discutió acaloradamente con el capitán del barco, Thomas Stradling, sobre la navegabilidad de la embarcación. Convencido de que el barco estaba en peligro de hundirse, Selkirk exigió ser desembarcado en la isla Más a Tierra. Stradling, sin dudar, accedió a su petición y lo dejó en la isla con escasas provisiones: un mosquete, pólvora, un cuchillo, una hacha, algunas mantas y una Biblia.

La decisión de Selkirk resultó ser profética. Poco después de abandonarlo, el Cinque Ports se hundió, corroborando sus temores. Selkirk, por su parte, se enfrentó a la ardua tarea de sobrevivir solo en una isla desierta. Durante los más de cuatro años que pasó allí, se alimentó de pescado, cabras, y vegetales silvestres. Con el tiempo, construyó dos cabañas y confeccionó ropa con pieles de cabra.

Testimonios y hallazgos: el legado de Selkirk

El 2 de febrero de 1709, la vida de Selkirk cambió drásticamente cuando fue rescatado por el barco inglés Duke, comandado por Woodes Rogers y con William Dampier a bordo como piloto. Los marineros quedaron asombrados al encontrar a Selkirk vestido con pieles de cabra y con dificultades para comunicarse. Rogers describió a Selkirk como un hombre de apariencia salvaje pero notablemente sano y fuerte, lo que causó una gran impresión. El relato de la vida de Selkirk en la isla fue ampliamente documentado y se convirtió en una sensación en Inglaterra. Woodes Rogers, en su libro «A Cruising Voyage Round the World», y otros contemporáneos como Edward Cooke, publicaron sus propias versiones de la historia, contribuyendo a la fama de Selkirk.

Más de dos siglos después, en el año 2000, una expedición arqueológica liderada por Daisuke Takahashi en la isla Juan Fernández descubrió artefactos náuticos del siglo XVIII, incluyendo partes de un instrumento de navegación, que probablemente pertenecieron a Selkirk. Estos hallazgos corroboraron aún más los detalles de su increíble odisea.

De la realidad a la ficción: la creación de Robinson Crusoe

La historia de Selkirk llegó a oídos del escritor Daniel Defoe, quien en 1719 publicó «La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe». Aunque Defoe situó la isla ficticia cerca de la desembocadura del río Orinoco en el Caribe y no en el Pacífico, muchas de las experiencias de Crusoe en el libro reflejan las de Selkirk. Crusoe también sobrevive en una isla desierta, construye refugios, y enfrenta desafíos similares.

Sin embargo, hay diferencias significativas entre la vida real de Selkirk y la ficción de Crusoe. Crusoe permanece en la isla durante veintiocho años, acompañado durante una parte del tiempo por un indígena al que llama Viernes. Selkirk, por su parte, vivió en absoluta soledad durante poco más de cuatro años. Además, Crusoe es un náufrago, mientras que Selkirk pidió voluntariamente quedarse en la isla. La novela de Defoe fue un éxito inmediato y es considerada una de las primeras novelas en inglés. La popularidad de «Robinson Crusoe» ayudó a perpetuar la historia de Selkirk, transformando su vida en una leyenda literaria.

El final de Selkirk: retorno a la vida y muerte en el mar

Tras su rescate, Selkirk continuó su carrera como marino. Participó en varias expediciones corsarias bajo el mando de Woodes Rogers, incluyendo el saqueo de Guayaquil en Ecuador. En 1717, regresó a su pueblo natal de Lower Largo, donde al parecer se casó con una viuda llamada Sophia Bruce. Pero no tardó en volver al mar. Selkirk se embarcó como teniente en el HMS Weymouth, un barco de la Royal Navy encargado de patrullar la costa africana contra la piratería. Fue durante esta misión que Selkirk sucumbió a la fiebre amarilla en 1721. Fue enterrado en el mar, como era la costumbre.

La isla Más a Tierra, donde Selkirk vivió su odisea, fue oficialmente renombrada como isla Robinson Crusoe en 1966, en honor tanto al personaje ficticio como a su inspirador real. La isla vecina fue renombrada como isla Alejandro Selkirk, aunque probablemente Selkirk nunca la visitó.

Imagen cabecera: Naufragio del Minotauro de Turner

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