Si atendemos al lugar común, el grounding o earthing es simplemente caminar descalzo. ¿Cuánto de beneficioso es realmente caminar descalzo tras años y años de innovación en calzado? ¿por qué siempre esta manía de envolver con conceptos cool lo que de toda la vida ha sido descansar los pies? ¿cuántas modas más del bienestar estamos dispuestos a admitir? Más allá de eso podemos decir que esto puede tener su sentido, y que si exceptuamos la desquiciante moda de complicar la vida más de lo necesario, puede haber algo en esto del grounding que nos pueda traer beneficios para nuestra vida.
Qué es grounding, y earthing: ¿es lo mismo?
Los términos en inglés grounding, o earthing (en realidad similares), se refieren a la práctica de conectar el cuerpo humano con la Tierra. Ambos se basan en la idea de que la superficie terrestre posee una carga eléctrica negativa compuesta de electrones libres que pueden ser absorbidos por el cuerpo humano. La idea es que esa carga negativa es clave en muchos procesos fisiológicos y es, siempre supuestamente, capaz de neutralizar radicales libres y reducir la inflamación en el cuerpo.
La explicación científica: ¿cómo funciona?
La idea detrás del grounding se basa en la premisa de que los seres humanos, como todo ser vivo, somos sistemas eléctrico y que estamos llenos de interacciones eléctricas. Este sistema eléctrico podría alterarse por el exceso de carga positiva procedente, por ejemplo, de dispositivos electrónicos, el estrés que generamos, las toxinas ambientales… Aquí supuestamente es donde entra en juego la conexión con la Tierra. Al caminar descalzo, los electrones negativos de la Tierra serían absorbidos por nuestra piel y equilibrarían nuestro sistema eléctrico, de la misma manera que un sistema eléctrico necesita estar conectado a tierra para evitar cortocircuitos. Digamos que el funcionamiento que se propone es similar a la clásica «toma de tierra».
Eso si, aunque aquí abordemos alguno de los beneficios que proponen los estudios que sugieren que el grounding podría tener efectos positivos sobre la salud, es importante decir que la investigación aún es limitada y necesita más estudios rigurosos. Y que, como siempre, deberemos asumir con un cierto escepticismo. No vayamos de buenas a primeras a caminar descalzos por la Gran Vía.
Historia del término y su popularidad actual
El concepto de grounding evidentemente no es nuevo. Ese exceso de adanismo de las sociedades modernas de cultivar una moda y darle un término cool probablemente si. Desde siempre como humanos hemos valorado los beneficios de conectar con el medio, conectar con el suelo, sentirnos parte de la tierra. Aun así, el término y la práctica de earthing como se conoce hoy en día se popularizó en los años 90 gracias a la labor de Clint Ober que, tras años trabajando en la industria de la televisión por cable y la electrónica, se dio cuenta de que los sistemas eléctricos siempre necesitan una conexión a tierra para funcionar correctamente y comenzó a aplicar este principio a la salud humana.
Eso, sumado al auge de las terapias alternativas y el bienestar en las últimas décadas ha hecho el boom del earthing y ahora es una práctica wellness más. Hoy en día, es promovido por terapeutas bioenergéticos, entrenadores de bienestar, y toda clase de chamanes, pero también ha sido objeto de estudios clínicos que exploran sus posibles beneficios, no lo olvidemos. Detrás de la moda, existe verdad.
Cómo practicar grounding: Descalzo o con ayuda tecnológica
El método más sencillo y accesible para practicar el grounding es simplemente caminar descalzo por la naturaleza. Puede ser en un parque, en la playa o incluso en el jardín de casa. Aun así, más allá del simple «caminar descalzo» existen otras técnicas que pueden acercarte a esto del grounding de una forma más orgánica, integrándolo en tu día a día:
Baños en la naturaleza: sumergirse en agua natural, como el mar, lagos, ríos o aguas termales… echarse un chapuzón. El agua es un conductor natural de electrones, lo que potencia el contacto con la energía terrestre. Aunque la idea va más allá de conceptos de cargas y electrones, sería más conectar con el medio y zambullirnos en él.
Tumbado en el suelo: aumentar la superficie de contacto con la Tierra también se puede lograr tumbándose directamente sobre el césped, arena o tierra. Una vez más, más allá de cualquier explicación científica, es algo que relaja sí o sí.
Practicar yoga con esterillas de grounding: existen esterillas de yoga conductoras que están diseñadas para facilitar el grounding mientras se practica yoga o se medita.
Zapatos especiales: algunas marcas han desarrollado calzado con suelas conductoras hechas de materiales naturales que permiten la absorción de electrones desde la Tierra. En teoría, a diferencia del calzado convencional de goma, que actúa como aislante y bloquea el flujo de electrones, estas zapatillas permiten una experiencia de grounding más constante. Aun así, son muchos los que dudan también de este tipo de zapatillas, que pueden tener contraindicaciones para muchos tipos de articulaciones y casos específicos de personas. Como siempre, antes de practicar algo en concreto, evaluemos si es bueno para nosotros.
En el día a día: Para quienes no tienen acceso frecuente a espacios naturales, existen alfombrillas, sábanas y parches que se conectan a la toma de tierra de un enchufe.
Beneficios del grounding
Aunque los estudios científicos aún son limitados, los defensores del grounding afirman que los beneficios incluyen:
- Reducción de la inflamación: esto dicen que podría ayudar a aliviar el dolor crónico y mejorar la recuperación en deportistas.
- Mejora del sistema inmunológico: puede mejorar la respuesta inmunológica y ayudar a prevenir enfermedades inflamatorias. Algunos aseguran lo típico de «me pongo menos malo».
- Regulación del sistema nervioso: el earthing parece tener un impacto positivo en el sistema nervioso autónomo, equilibrando la actividad simpática y parasimpática, lo que podría mejorar la variabilidad de la frecuencia cardíaca y reducir el estrés.
- Mejora de la calidad del sueño: varios estudios han encontrado que el grounding durante el sueño puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y mejorar la calidad del sueño.
- Efectos antioxidantes: al absorber electrones de la Tierra, el cuerpo puede neutralizar radicales libres y reducir el daño oxidativo.
Por qué complicamos conceptos básicos: La tendencia a sobreteorizar lo simple
Uno de los aspectos más curiosos del grounding es cómo un concepto tan simple como caminar descalzo ha sido envuelto en una compleja terminología y promovido como una terapia alternativa de moda. No vamos a decir ahora que el hecho de caminar descalzo se ha hecho toda la vida, pero en la era moderna se ha transformado en una técnica con un nombre atractivo que es mas sugerente, parece hasta más estudiado y más científico. En esencia, el grounding es simplemente reconectar con lo básico: el contacto directo con la naturaleza, algo que nuestros antepasados hacían de manera instintiva.
El grounding es una de esas prácticas que, aunque pueda sonar esotérica, tiene un fundamento. Los estudios científicos son aun pocos, pero aun así veamos el lado positivo: conecta con lo que hemos hecho toda la vida y es accesible para todos. Aun así, es importante abordar el grounding con una dosis de escepticismo y no verlo como una solución mágica a todos los problemas de salud. Como con cualquier práctica de bienestar, lo más importante es escuchar a nuestro cuerpo y consultar con profesionales de la salud cuando sea necesario.




