Si estás en la tesitura de querer empezar a hacer fotografía analógica y no sabes muy bien aun por qué, estas son nuestras razones:
Cada disparo cuenta
La perspectiva de que cada vez que aprietas el botón, cuenta, es imposible de reproducir en el entorno digital. No nos olvidemos, los carretes cuestan un dinero, y si lo vemos también desde la perspectiva económica, cada vez que disparamos una fotografía nos estamos gastando dinero. Lo veamos desde la perspectiva tacaña, o lo veamos desde la perspectiva de aportar a cada fotograma su importancia, el hecho de que cada disparo va a ser una foto final es definitivo para prestar atención.
Valores clave como la exposición son vitales en lo analógico. Pensemos que una foto que nos ha quedado muy oscura, o subexpuesta, en digital muchas veces se puede salvar con el trabajo de edición, ya que la información de esos oscuros muchas veces sí está recogida por el sensor. En cambio, si en una foto analógica no has sabido captar la luz a través del film, no hay mucho que hacer, no ha salido. El hecho de que cada disparo cuente te hace estar más alerta, te hace ser mejor técnicamente y, por supuesto, te hace querer elegir mucho mejor los momentos y los encuadres.
El ritual de lo no-inmediato
Lo digital nos ha traído la inmediatez, pero también eso nos genera un sentimiento de extrañeza por lo analógico, por el ritual, por tener que esperar unos días al revelado. Esos tiempos de espera le dan a la fotografía analógica una manera de ser diferente. En lugar de estar preocupados con la taquicardia de querer encontrar la mejor foto en el momento, revisando la preview constantemente hasta estar contentos con el resultado, lo analógico nos da el respiro de que la foto, tal y como la hemos planeado, saldrá como sea, pero no ahora. En cierto sentido, esa recobrada limitación de tiempo nos da paz por el resultado, no debemos ser perfectos, debemos confiar en nosotros mismos. Quizás aquí nos hayamos salido del tiesto con la ensoñación, pero intentemos visualizarlo.
El defecto como potencial creativo
El resultado de un disparo con fotografía analógica no es 100% predecible, muchas veces cómo actúa una luz, un movimiento en un sujeto de la foto, o el propio del fotógrafo puede modificar la foto de maneras que no sabemos. Eso, que alguien puede verlo como un hándicap, en muchas ocasiones es una manera de creación en si misma, abrazar el defecto, lo imprevisible, cómo el entorno tiene maneras magníficas de modificar unas ideas sobre una composición y luz. Nadie es perfecto.
La información de la foto
Aunque el resultado pueda resultar similar, una fotografía analógica es la luz impresa en un negativo. En cambio la digital tiene por medio un sensor que transforma la información que recibe. Si lo observamos desde una perspectiva de la foto como testigo de la realidad, se podría llegar a afirmar que la analógica es más honesta con lo que capta ya que intervienen menos intermediarios que transforman el objeto representado. Eso también se traduce en ese «no se por qué» la foto analógica tiene más alma.
En una analogía con la música, pensemos cómo el sonido es grabado en un vinilo con respecto a un cd, mientras que en la música son ondas digitales que se simplifican, en la imagen son pixeles de información que traducen la realidad en otra cosa diferente.
Nos hace mejores técnicamente y fomenta la creatividad
Antes hemos mencionado que cada disparo cuenta, pues para hacer que merezca la pena debemos mejorar un poco nuestros conocimientos técnicos para que ahora, si que si, sepamos cómo afectan la exposición, velocidad de obturación, apertura diafragma o ISO a nuestras fotografías. Los programas de edición no son todopoderosos en lo analógico y si queremos mostrar el mundo desde nuestra perspectiva personal a través de una foto deberemos ser más profesionales a la hora de generar la foto. Saber representar bien la realidad que vemos, con nuestro filtro personal, nos hará tomar más consciencia que la que tenemos con un disparo rápido y fácil con el móvil, supondrá todo un desafío para nuestra creatividad. No nos preocupemos, no es tan difícil, y solo necesitaremos algunas fotos malas para ver cambios significativos.
Una comunidad de amantes del film incipiente
Por qué no decirlo, disparar en film también tiene su hype. Pero aprovechémoslo, existe una comunidad de fotógrafos que no solo les encanta disparar analógico, sino mostrarlo y crear comunidad. Existen numerosos centros fotográficos que hacen quedadas y muestran sus inquietudes en esta reciente recuperación de lo analógico. Lo vemos como una oportunidad de conectar en base a una gran afición.
¿Con qué cámara analógica empiezo?
Las opciones son innumerables, además de que probablemente la mejor cámara para empezar es la que tienes ahí, muerta de risa, desde hace años, o la de tu familiar que ya no la necesita. Confirámosle menos peso a la elección de la cámara, porque mucho de lo que saques también dependerá de tus ganas, tu técnica y, por supuesto, del carrete. Sabido esto, si quieres algunas opciones, aquí van algunas SLR:
- Pentax K1000. Confiable y robusta, completamente manual, perfecta para aprender los fundamentos de la fotografía sin depender de características electrónicas.
- Canon AE-1. Un clásico, muchas en circulación y durabilidad.
- Minolta X-700. Ofrece modos manual, prioridad de apertura y automático, puedes encontrarla segunda mano a precio aceptable.
- Nikon FM2. No podía faltar una Nikon, esta es completamente mecánica, quizás un poco cara, pero merece la pena.





